Renault Wind (2010) | Impresiones de conducción

08/07/2010 |Jaime Arruz

El Renault Wind es un coche ágil con el que se puede circular con rapidez y seguridad por carreteras de curvas. Tiene una suspensión más bien dura que hace que las irregularidades más pronunciadas del asfalto se transmitan con nitidez al habitáculo. Aún así, no llega a ser incómodo.

Es estable y tiene un buen tacto de dirección. Me ha dado la sensación de que el sistema de frenos no tiene la potencia suficiente como para frenar el coche tanto como le indica el conductor a través del pedal en determinadas ocasiones. Los neumáticos Continental ContiSportContact 3 de medidas 205/40 R17 que llevan las llantas opcionales de 17 pulgas dan un buen agarre.

La principal diferencia entre conducir con la capota abierta o cerrada es, obviamente, que el ruido que llega al habitáculo. Cuando se circula con el techo puesto, prácticamente no se nota que el Wind es un descapotable porque el interior está bien aislado. Con la capota guardada, es posible circular con comodidad, sin mucho aire y ruido en el habitáculo, hasta unos 100-110 km/h. A partir de 120 km/h, es difícil mantener una conversación en un tono de voz normal.

Si se viaja con el techo abierto, hay pocas turbulencias de aire que lleguen al conductor y al pasajero. A ello contribuyen tanto el arco metálico con superficie acristalada que hay tras los asientos como los dos pequeños deflectores de tela situados entre los reposacabezas.

El aire que llega hasta el interior es tanto más molesto cuanto más alto sea el conductor, el pasajero o ambos porque no hay un deflector en el parabrisas que desvíe el aire hacia la parte posterior como sí tienen otros descapotables. Es el caso, por ejemplo, del Mercedes-Benz Clase E Cabrio (imagen).

La visibilidad hacia delante es buena, aunque en ocasiones los montantes laterales del parabrisas pueden entorpecer ligeramente la visión —curvas cerradas, por ejemplo—. La escasa superficie acristalada del arco de seguridad que hace las veces de deflector aerodinámico cuando se circula sin capota complica ciertas maniobras marcha atrás. Este problema se ve paliado por la buena visión a través de los retrovisores exteriores.

Motores y caja de cambios

Entre los dos motores de gasolina disponibles —TCe 100 de 101 CV y 1.6 16v de 133 CV—, me parece más recomendable el de mayor potencia porque tiene mejor respuesta a cualquier régimen. El de 100 CV da su potencia de forma lineal a pesar de estar turboalimentado. No hay un momento en el que se note que el tubocompresor ha entrado en funcionamiento, algo que sí sucede en otros motores de similares características.

El Wind es agradable de conducir con cualquiera de los dos motores porque son poco ruidosos. El sonido del motor es más bonito en el de 133 CV. Me ha dado la sensación de que la potencia real de los dos motores es menor que la oficial porque con ninguno de ellos he sentido que el Wind sea un coche rápido. Ninguno de los dos motores tiene un consumo medio homologado bajo (más información). El TCe de 100 CV, en un recorrido por autovía y carretera de doble sentido, a un ritmo rápido, consumió uno 9,5 l/100 km.

Es una pena que Renault no tenga en previsión, al menos de momento, comercializar el Wind con motor Diesel. Creo que el excelente 1.5 dCi de 105 CV que lleva el Clio y otros modelos de Renault podría dar un resultado muy bueno en el Wind.

Los dos motores de gasolina disponibles van acoplados a una caja de cambios manual de cinco relaciones. Tiene buen tacto y aunque los recorridos de la palanca son más bien largos, todas las marchas entran a la perfección por el buen guiado entre una y otra. El tacto de los pedales también es muy bueno.