MG TF (2002) | Impresiones de conducción
Durante la presentación del nuevo MG TF he tenido ocasión de conducir el TF 135 y el TF 160, ambos con llantas de 16" y los neumáticos anchos.
En el TF 135, el motor 1.8 16V de 136 CV me ha parecido suficientemente potente para disfrutar de unas buenas sensaciones. Tira bien hasta la zona roja del cuentavueltas (6.800 rpm) y el corte de inyección se produce a 7.000 rpm. Es un motor que vibra y resulta ruidoso en la zona alta del cuentavueltas, la insonorización tampoco es el punto fuerte de este modelo. En condiciones de conducción exigente, la temperatura del aceite sube mucho, hasta 150° C, rozando la zona roja del indicador. Los técnicos de MG me han comentado que no hay ningún problema, que aguanta dicha temperatura sin problemas, pero creo que sería más conveniente tener un radiador de aceite (como en el TF 160), sobre todo teniendo en cuenta que durante la prueba no hacía mucho calor.
Los cambios en la suspensión se notan con claridad. Respecto al MGF, el TF ha ganado en estabilidad, el coche pisa mucho mejor y se aguanta más en las curvas, aunque en determinadas circunstancias sigue siendo algo exigente de conducir. En curvas enlazadas se sigue notando demasiado movimiento de carrocería y tendencia a sobrevirar. Dicha tendencia resta cierta precisión, pero el agarre en las ruedas traseras es muy superior al del MGF. Para que el TF sobrevire hay que forzar la marcha, mientras que el MGF deslizaba del eje trasero con demasiada facilidad.
Los 160 CV del motor 1.8 VVC que lleva el TF 160 empujan con fuerza. Estira con energía hasta 7.100 rpm y el corte de inyección se encuentra a 7.300 rpm. El variador de fase de la distribución variable se nota con claridad al llegar a 4.500 rpm. A partir de este régimen sentimos como el sonido del motor se hace más agudo y sube de vueltas con más energía. No me parece un motor realmente brillante, no sólo por el ruido y las vibraciones, sino también por que es algo perezoso en la zona baja del cuentavueltas. A diferencia del TF 135, el motor del TF 160 sí tiene un radiador de aceite y la temperatura se mantiene en unos valores razonables en conducción a fondo (hasta 130° C).
El TF 135 frena bien, pero comparado con el TF 160 no hay color, ni por potencia de frenada ni por precisión. Con los discos ventilados de 304 mm de diámetro y las pinzas monobloque, la potencia y tacto de frenada es sobresaliente en este modelo. Se puede dosificar con mucha precisión y, sobre suelo bien asfaltado, incluso podemos llegar a oír rechinar ligeramente los neumáticos antes de entrar en funcionamiento el ABS. Además, la resistencia al sobrecalentamiento es excelente, mientras que en el TF 135 (con discos de 240 mm y pinzas flotantes) la resistencia es mucho menor y el tacto es más esponjoso.
El manejo del cambio es rápido en ambos modelos, con movimientos cortos entre marcha y marcha, pero el manejo me ha parecido más preciso en el TF 160 (el TF 135 tenía algo de holgura). El escalonamiento de los desarrollos de transmisión es correcto, pero hay un salto entre 4ª y 5ª velocidad demasiado acusado en ambos modelos.