Quique y Carlos se han lanzado a conocer mundo. Quique y Carlos son Enrique Calle y Carlos Fernández, dos periodistas de km77, de los que habréis leído cientos o miles de artículos. Quique, Enrique, fue el primer periodista que empezó a trabajar en esta casa, allá en el año 2000, hace 25 años. Carlos se incorporó mucho más tarde y lo tuvimos que despedir después de la pandemia, cuando la estructura económica de esta empresa sufrió un estacazo en la espina dorsal que casi nos lleva a todos por delante.
Desconozco si Quique y Carlos se conocían antes de su trabajo en común en km77, pero me da igual. Me da tanta satisfacción que dos personas que han trabajado codo a codo en esta empresa hayan creado una relación que les permita crecer fuera, apoyándose el uno en el otro, para poner en marcha un proyecto así, que en este momento me compensan todos los esfuerzos y sinsabores que genera crear una empresa.
Es cierto que haber contribuido de un modo u otro a que una plantilla media de unas 20 personas, con sus subidas y bajadas en el transcurso de los años, haya tenido ocasión de crear sus familias, buscar trabajos mejores o cualquier otro proyecto de vida, me genera sensación de bienestar, de objetivo cumplido.
Rumbo Este
Pero este viaje de Quique y Carlos, de Carlos y Quique, me despierta un sentimiento nuevo, especial. Por muchos motivos. Voy a intentar explicar los motivos y que sean ellos los que permitan descubrir mi sentimiento, porque yo no le sé poner nombre, ni expresión concreta.
El viaje a conocer mundo de Carlos y Quique, de Quique y Carlos, consiste en salir en moto desde Madrid (salieron el viernes 28 de marzo de 2025 sobre la una y media del mediodía), y lanzarse a conocer mundo rumbo Este, por caminos de tierra, en buena medida.
En moto.
En km77 probamos coches y con un volante entre las manos me siento seguro. No solo por la conducción, que también, sino por la protección posterior. En moto, las relaciones de confianza con el entorno son diferentes. Y para mí ese es el epicentro de este viaje. De esta emoción. Q&C, C&Q, no quiero poner a ninguno de los dos primero ni último, aunque me gustaría saber cómo viajarán por los caminos, ¿uno delante y otro detrás en orden fijo, irán alternando, irán en paralelo en la medida de lo posible?
Dos motos, unidas por un brazo invisible articulado por rótulas al centro de gravedad de cada una, es conceptualmente un coche. C&Q, Q&C, crecidos en el caldo de cultivo de km77, se llevan de viaje ese concepto de pareja que a mí me parece imprescindible y que fomento en mi entorno todo lo posible. Relación entre iguales, que apoyándose el uno en el otro, de forma alternativa, te permite crecer y hacerte muchísimo más fuerte que la suma de dos.

Acción reacción
Esas motos, ligadas por el vínculo invisible de la igualdad, por ese vínculo que te da la confianza, el aprecio y el cariño entre sus conductores, serán capaces de llegar tan lejos o más que cualquier coche, porque esas relaciones de igual a igual, entre las personas que se apoyan y que confían en el otro no tienen límite.
km77 dio así sus primeros pasos. En una relación de confianza entre Juan Manuel Pichardo y yo. En el momento que él se incorporó el proyecto pasó a serel proyecto común, con dos personas tirando y apoyando, confiando y creciendo, para hacernos fuertes. Hasta que la confianza entre nosotros se quebró, nuestra fortaleza era inexpugnable.
Otro viaje de mi vida, el viaje con recorrido real en el mapa más espeluznante que he hecho nunca, fue idéntico. Víctor Jiménez, la persona que más quise en el mundo durante 20 días, me llevó a ver auroras boreales desde su silla de ruedas, que venía con nosotros en el maletero. Víctor y yo, apoyados el uno en el otro de forma alternativa sin más red que nosotros mismos, llegamos a Tromso, y volvimos, a 30 grados bajo cero, con una sola cabeza y dos cuerpos o dos cabezas y un cuerpo que nos permitieron hacernos enormes y trepar por el hemisferio Norte como gacelas por la sabana.
Tiempo comprimido
Que Quique y Carlos vayan solos en moto, con una rueda de repuesto colgando del depósito, más o menos, cuidado el uno del otro, apoyándose, dándose y ofreciéndose, me parece el milagro de la vida. La única posibilidad, cada uno con su experiencia, de crear relaciones fructíferas y enriquecedoras para quienes las forman.
Las relaciones de pareja pueden ser infinitas y todas igual de válidas cuando son fructíferas para todos los componentes. Da igual el sexo, el género, el propósito y alcanzar el objetivo o no. La maravilla, el don único está en intentarlo, en disfrutar de esa fuerza sobrehumana que surge de la colaboración, de la acción y reacción, del apoyo mutuo.
Este viaje de Carlos y Quique hacia el Este me recuerda a Julio Verne. Cada kilómetro que recorren hacia el Este comprimen el tiempo. Cada minuto es más corto, en una metáfora doble. Por un lado me recuerda a exprimir el tiempo, a concentrarlo, a sacarle su jugo en cada kilómetro recorrido.
Por otro lado me recuerda a un viaje real al pasado, a un acercamiento a países donde las relaciones entre hombres y mujeres no pueden ser iguales, donde mujeres jóvenes con carrera universitaria pueden ser vendidas por sus padres analfabetos a otros hombres.
La civilización y la barbarie, la colaboración y el exterminio.
Parejas sentimentales
Enrique Calle, Quique, en estos tiempos convulsos, se ha animado a pedir a la empresa dos meses de baja no remunerada para vivir una experiencia única. Este periodo de baja de un trabajador repercute en un mayor esfuerzo para los que seguimos trabajando durante ese periodo. Lo mismo ocurre durante las vacaciones. Y, sin embargo, a mi juicio, todos tenemos que alegrarnos de este esfuerzo añadido. Es parte de ese apoyo entre iguales.
Quique volverá con más ganas, más feliz y eso también nos beneficiará a todos. O volverá tan eufórico que quizá quiera dar un giro a su vida y buscar nuevos horizontes. Qué maravilla sería que gracias a un poco de esfuerzo de los demás mejorara la vida de uno de nosotros. Cierto es que ese esfuerzo se hace porque uno espera la reciprocidad, sin embargo, en ocasiones, no tiene recompensa.
Ocurre también en las denominadas parejas sentimentales. Me hace gracia la expresión, porque me parece imposible que haya relaciones no sentimentales, pero esa es otra cuestión. En las parejas sentimentales bien construidas, en las que uno se apoya en el otro, en algunas ocasiones de uno de esos apoyos bien dados se produce un salto que sitúa a uno de ellos en otro nivel, se rompe el equilibrio y se acaba la relación de pareja.
Quereos y cuidaos
Imaginemos que Quique o que Carlos, a partir de este viaje, uno de ellos y sólo uno de ellos, por el motivo que fuera, le cayera en gracia a un patrocinador adinerado que le pagara mucho dinero sólo por enseñarle a ir en moto por caminos de tierra. Y que, a causa de este contrato, decidiera no compartir más tiempo con el otro, porque le interesara más su nueva actividad.
¿Habría algo que reprocharle a alguien? A mi juicio nada de nada. Lo bonito, lo productivo, lo enriquecedor es colaborar, esforzarse, ayudar y ser ayudado. A veces, uno no recibe a cambio todo lo que ha dado, pero en otras será al revés. Dar sin miedo, en definitiva, querer, es precioso. No podemos querer a todo el mundo, porque siempre necesitamos recibir a cambio. Pero querer y sentirse querido, en moto, en coche, de viaje, en casa, en la cama o montando una empresa no tiene precio. Querer es construir, acción reacción, entre iguales.
Felicidad Carlos y Quique, Quique y Carlos. Disfrutad mucho, aprended y creced. Ya lo veis. Es imperativo. Para conseguirlo solo conozco un camino. Quereos y cuidaos.
Querido Javier
Desde que usted no es el propietario de Km.77, esto va a peor. La navegación y usabilidad del portal es infumable. Están entrando en un circulo vicioso: más publicidad y más invasiva, produce rechazo, los ingresos no suben y aumentan aún más la publicidad.
Antes este portal cuidaba al lector. Ahora le hacen pasar por un trance imposible, si es que apenas es posible leer un texto y ver unas imágenes…
Si no consiguen ofrecer la calidad de siempre, con el cuidado de siempre y con un nivel de ingresos que les permita subsistir, su esencia, su naturaleza de existir ha dejado de tener sentido.
Cierren dignamente y ayuden a sus trabajadores a buscar otras opciones laborales.
Un saludo